Opinión, valiosa de Elena Poniatowska en La Jornada; «El retorno de la serpiente de Mathias Goeritz».

Ahora que la exposición de Mathias Goeritz se encuentra en el Palacio de Iturbide, gracias al Fomento Cultural Banamex, es bueno recordar a este personaje de una sola pieza, quien inventó la arquitectura emocional. No todo en Mathias Goeritz fue oración. También jugaba y se burlaba de los esnobs al lado de su gran amigo Pedro Friedeberg. Alguna vez me contó que se había hartado de sí mismo, de su propio yo, «repugnante más que nunca cuando he sentido mi profunda impotencia ante tanta estupidez»…(…)…

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