Opinión de Bernardo Bátiz V. en La Jornada; Nuevo delito: «presunta amiga».

…(…)…No conozco a la diputada, no sé de su conducta más allá de lo que los medios han informado. Posiblemente haya cometido delitos y faltas, pero eso no es lo importante; se trata de una diputada local que goza del fuero constitucional correspondiente a su cargo. Detenerla tan brusca y arbitrariamente, sin que en el momento de la detención hubiera flagrancia o peligro, impedir su libre tránsito, amagarla apuntándole con armas, sólo se explica porque las autoridades federales se sienten por encima de los derechos humanos y responden, en casos como éste, a razones mediáticas y quizá a un espíritu de venganza por la burla que fue para ellas que un delincuente, probablemente amigo de la detenida, haya burlado una cárcel de máxima seguridad.

No sé si sea culpable o no, si visitó a El Chapo con nombre e identificación falsos y si es cómplice de narcos; esto no es el asunto de fondo. Por lo pronto la llevaron tan sólo como testigo; sin embargo, hay otra lectura posible de los hechos: el trato que se le dio a la representante popular es un mensaje para todos. Si una diputada es atropellada de esa manera, qué podemos esperar los ciudadanos comunes y corrientes.

 

La Jornada.unam.mx

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