Opinión ; Davos aplaude a los fascistas / Víctor Flores Olea. ( La Jornada.com.mx )

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en la inauguración del Foro Económico Mundial en Davos, en enero de este año. Foto Xinhua

Pocas campañas presidenciales han sido tan claramente de derecha, en los últimos tiempos, como la de Jair Bolsonaro, quien  llegó recientemente a la Primera Magistratura de Brasil con base en una ideología de extrema derecha, que viene de un conjunto de fenómenos que ha vivido en los últimos tiempos la gran nación latinoamericana. Desde la crisis de un gobierno de izquierda encabezado por Lula da Silva, que incluye también los crueles años de dictadura militar, pasando también por años de inestabilidad política y ausencia de un claro plan de desarrollo, mas allá de la pobre retórica utilizada por la mayoría de los dirigentes, probablemente con la única excepción  de Fernando Henrique Cardoso ilustrado como ningún Presidente latinoamericano.

En este orden de cosas, la presidencia en manos de Jair Bolsonaro significa también una circunstancia excepcional en la historia de América Latina, el hecho de que un candidato a la presidencia en un país tan importante como Brasil se haya exhibido tan abiertamente como de extrema derecha, precisamente para construir su candidatura. Debemos decir, por lo demás, que en Davos se confirmó plenamente el apoyo que recibía el brasileño de Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, y de  Benjamín Netanyahu, Primer Ministro de Israel, ambos bien conocidos por sus ideas y sus prácticas neofascistas. Pero la cuestión más importante es que en la reunión por excelencia del capitalismo mundial, fueran ovacionados estos representantes de países tan importantes como Estados Unidos e Israel. Davos dió la impresión este año de que la extrema derecha, y el capitalismo sin frenos, ocupa en  el mundo un lugar de vanguardia apenas discutido.

Con un problema adicional: que la extrema derecha le otorga una grata bienvenida a los “nuevos” acólitos de su ideología, dando entonces la impresión de que el mundo reorienta su dirección no solamente hacia el capitalismo sino hacia sus versiones mas radicales y extremas, fascistas o neofascistas. Y esto es lo más peligroso en que se pueda pensar: que el mundo esté dirigiendo sus pasos hacia la repetición de una atmósfera de civilización que se autodestruye, que se aniquila a sí misma sin miramiento alguno.

Hemos de repetir que no vemos como inminente, y por decirlo así “a la vuelta de la esquina”, la destrucción o desaparición del mundo tal como lo vemos hoy, pero sí debemos ser conscientes de que su conservación para un fin de superación humana y cultural debe ser obra del esfuerzo de todos, de la humanidad entera y no sólo de un pequeño numero de obsesivos. Y me parece que estos luchadores deberán hacerlo sin descanso, seguros del triunfo y de su razón

Ahí está el caso de Estados Unidos abandonando olímpicamente los Acuerdos de París sobre el Medio Ambiente, y perdiendo al interior de su país, el que más contamina simplemente por su capacidad tecnológica, utilizada sin frenos apreciables.

Cuando Bolsonaro afirmó en Davos, dirigiéndose a la élite capitalista mundial, en los gobiernos y en la iniciativa privada “Brasil tiene necesidad de ustedes, pero lo inverso es también verdad”, está ya aludiendo a una configuración del capitalismo mundial que implica alianzas y acuerdos no establecidos antes en la mismo escala, y con una orientación tal que debieran hacer temblar al mundo, porque se dirigen al polo más negativo y destructivo…(…)…

La Jornada.com.mx

 

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