Manuel Camacho Solís / Luis Hernández Navarro ( En últimas de La Jornada )

En la primavera de 1989 estalló un amplio y vigoroso paro magisterial en varias entidades del país. Decenas de miles de indignados maestros se trasladaron a la ciudad de México para protestar. Muchos más marcharon al Zócalo. Pocos minutos antes de que se iniciara la ceremonia para arriar la bandera, un grupo de soldados salió de Palacio Nacional. En lugar de impedir su paso, los profesores hicieron una amplia y ordenada fila desde las puertas del edificio histórico hasta el asta bandera. Cuando los uniformados bajaron el lábaro patrio la multitud entonó respetuosa el himno nacional.

Desde sus oficinas en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, temeroso de que se produjera un zafarrancho, Manuel Camacho Solís, entonces regente de la ciudad, observó la escena. Si alguna duda tenía de que el conflicto con los trabajadores de la educación debía resolverse por la vía de la negociación y no de la represión –como propugnaban algunos funcionarios de la administración de Carlos Salinas de Gortari– en ese momento se disipó…(…)…

 

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