Crítica
EL PREDICAMENTO POETICO DE JUAN…
Por Ricardo Martínez Arias. 27/ Dic./ 1977
He estado meditando porqué a un poeta tan universal, como el dilecto amigo Juán, le es necesario incursionar por el camino dantesco del tiempo pretérito para recorrer los círculos de su creatividad literaria, sin tramontar al presente para ascender a la cumbre de los horizontes futuros. Esa sería su realización plena.
En sus poesías tan ricas en belleza y tan saturadas de clairividencia en los juicios del ser y del acontecer, sólo se advierten destellos del deber ser, aunque fraterniza, eso sí, con la realidad, con la objetividad, por encima de su aparente apreciación subjetiva. Comunicarse así con el “Yo” al desnudo como él lo hace, es colocarse en una serie infinita de motivaciones que impulsan a la búsqueda vital de lo verosímil y razonable; es proclamar el vivir por medio de la introversión que de otra manera no deja vivir; es contemplar el tiempo pretérito, lejano, perdurable, que siempre, invariablemente… vence.
El predicamento poético de Juán radica en su aceptación de la coexistencia múltiple de lo humano en interdependencia y en inter-relación con lo inanimado: polvo de oro, años que envejesen lo físico y lo espiritual, ideas que se esfuman, que se tornan escleróticas; también con los seres y las cosas: el concierto de la cigarra, la música del agua, las estrellas y la muerte. Maneja mundos diversos en lo profundo del hombre y acaso alcanza así pasajera serenidad, renunciando a la soberbia de pretender incorporarse a lo eterno, a lo estático e inalterable.
Su sentido de lo humano penetra los más apartados rincones del alma sin tocar siquiera pasajeramente, la felicidad. Se proyecta como estrujado, como estremecido, exhausto, como si tratara de alcanzar la armonía consigo mismo; por eso me intriga su necesidad emotiva o psicológica de regresar por el camino dantesco del tiempo pretérito para recorrer los círculos del sentimiento puro de lo bello, de lo sublime, que lo lleva a permutarlo por la idealización.
Juán no es un poeta contradictorio, se asemeja al joven campesino que siente y vive la naturaleza porque está inmerso en ella, con sus expresiones literarias fuera de lo común…, pinta sueños. Los críticos del lirismo seguramente lo ubicarían entre los surrealistas; Yo particularmente me inclino a considerar que su poesía no es de sombras como tampoco es de sexo, su producción, aflijida, realmente no se dirige con exclusividad a lo masculino ni a lo feminino, está en la línea neutral. En él todo es vivencial, introversión de lo lejano, expresa lo que siente y lo que anhela desde lo remoto hasta la encrucijada de lo intemporal del tiempo, el tiempo que lo vive en la poesía irónicamente libre de convencionalismos; es un solitario en el inmenso panorama de su temática angustiante.
En rigor, es un poeta rebelde que por momentos se hunde en lo depresivo para surgir con vigor en lo concreto de su realidad, a lo que llama sensación de lo “negativo”. Es un creador libre…, original, tan solitario y universal como sencillo y complejo. Descubre una estrella y no va tras ella, la deja fugarse y después se adormece con su remembranza en el tiempo inexorable que al fin … lo vence.
Ricardo Martínez Arias.
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Palabras pronunciadas en la presentación de la obra poética y pictórica de José Juán Treviño Gzz. en Villa de García ,N.L. el pasado mes de Mayo del 2004.
Valorador auténtico de la belleza de la vida, vivió en contacto con la naturaleza amparado en su adolescencia y juventud por el Amor de sus Padres. Su caracter inquieto lo llevó a la música, a la pintura, al canto, en donde en varias ocaciones, por la pasión extrema de sentimientos, tuvo varios momentos de soledad, como se nota en estas letras del Autor; “Soledad, hemos sido amigos desde hace mucho tiempo, días y noches caminé contigo, has sido en muchas ocaciones mi refugio y estoy cansado, necesito empezar otra vez, tratar de adaptarme a la realidad, por un camino nuevo, distinto, pero… como empezar?.. ! por el principio!…empezar poco a poco, dejar escapar la vida por el campo abierto, como abrir una compuerta y dejar escapar el agua desbocada y luego… suave, lentamente, saciará la sed de la tierra. Así, mi corazón inquieto tratará de vivir. La lucha seguirá y siempre será defensa para sobrevivir”.
Pasó la eufória de la juventud y hubo un remanso en la agitada vida de José Juán, los estudios, la carrera de Arquitecto y la meta.. !salir adelante!. En esos tiempos de acicates y sacrificios, solía escribir; “El pensamiento te hunde o te eleva, depende de tí..!Alerta!.”Aprende a llevar las riendas de ese dominio depende el destino de tú vida, se positivo, optimista, véncete a tí mismo, a tus pasiones. Nunca dejes que te dominen, Tú eres lo que quieren tus pensamientos: Después de luchar con el tiempo para lograr su meta, en uno de sus momentos escribió: “Luché sólo, nadie conoció mi rostro, luché conmigo mismo y creo que nunca pude ver al enemigo, nunca pude verle la cara, porque luchando entre las sombras, solo pude ver eso, sombras.” En una presentación de la lectura de los poemas de José Juán, el poeta neolonés Ricardo Martínez Arias dijo; “La poesía de José Juán, penetra en los mas apartados rincones del alma, sin tocar la felicidad, se proyecta como extrujado, extremecido, exhausto, como si siempre tratara. de alcanzar la armonía consigo mismo.” Y esa forma angustiada de vida, tuvo un cambio, motivado por el amor a su esposa, que a la par de su fuente sensible y romántica, se produjeron nuevas sensaciones y de ellas brotaron los siguientes versos; “La vida la siento como un sol de verano, aquél amor surgió de nuestras almas cuando el crepúsculo iluminaba de oro viejo todo aquello que tocaba y embriagó a nuestras almas para siempre al transformar nuestra piel en oro vivo y nuestra sangre aceleró su ritmo, sintiendo el vértigo del amor excelso.”
Con estas palabras se afirma lo dicho, respecto a que su vida tuvo un cambio positivo con una gran iniciativa para sus proyectos y otra manera de ver y vivir la vida en compañía de su esposa y de sus hijos, como podrán constatarlo Ustedes mismos con su presencia.
Gracias.
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