Editorial de La Jornada; «Seguridad interior: una ley peligrosa».

…(…)…Una solución alternativa y razonable a ese extravío trágico es que el Ejecutivo y el Legislativo federales, así como las autoridades estatales y municipales del país, enfrenten de una vez por todas la tarea de limpiar y moralizar los cuerpos policiales de los tres niveles, que se cambie radicalmente el contraproducente enfoque de la lucha antidrogas –a fin de cuentas, una imposición estadunidense– y se permita a las fuerzas armadas el retorno a sus cuarteles.

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