Editorial de La Jornada; » Hiroshima: comienzo del terror»

…(…)…un exhorto creíble de Washington y sus aliados al desarme atómico mundial tendría que empezar por la construcción de un consenso entre los poseedores legitimados de armas nucleares, es decir, por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, para deshacerse de sus arsenales respectivos; además de emprender acciones convincentes y enérgicas para llevar a Tel Aviv, Nueva Delhi e Islamabad a la destrucción de sus respectivas bombas atómicas. De otra manera, el mundo no podrá declararse a salvo, de manera definitiva, de una posible redición de la atrocidad cometida hace siete décadas contra la población japonesa.

La Jornada.unam.mx

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.